Una tienda online cuesta el doble que una web informativa y da bastante más trabajo. A veces compensa y a veces es tirar el dinero. Aquí van las preguntas que hay que hacerse antes de decidir.
La diferencia, en una línea
Una web informativa cuenta quién eres, qué haces y cómo te localizan, y su objetivo es que te llamen o te escriban. Una tienda online cobra: catálogo, carrito, pago con tarjeta, envíos y devoluciones.
La segunda no es «la primera con más cosas». Es otro negocio metido dentro del tuyo, con su trabajo diario.
Cuándo NO necesitas una tienda
Nos lo piden muchas veces y en la mitad de los casos recomendamos lo contrario. No la necesitas si:
- Vendes servicios, no cosas. Un taller, una asesoría, una clínica o una peluquería no venden un producto que quepa en una caja: venden horas y confianza. Lo que necesitan es que les llamen o les pidan cita.
- Lo que vendes hay que verlo o medirlo. Si cada venta lleva una conversación, el carrito estorba.
- Tienes cuatro productos. Con cuatro referencias sale mejor enseñarlas bien y cobrar por Bizum o transferencia.
- No tienes quién la atienda. Una tienda hay que mirarla todos los días: pedidos, existencias, incidencias, devoluciones. Si nadie va a hacerlo, se llena de pedidos sin enviar y de clientes enfadados.
Cuándo sí compensa
- Vendes producto físico repetido, siempre igual, con su precio claro.
- Ya te lo compran por WhatsApp y estás medio día pasando pedidos a mano. Aquí la tienda no es para captar clientes nuevos: es para dejar de perder horas con los que ya tienes.
- Vendes fuera de tu ciudad o quieres empezar a hacerlo.
- Tienes stock y quieres que se vea aunque la tienda esté cerrada. Media España compra a las once de la noche.
Lo que nadie te cuenta antes de montarla
Montar la tienda es la parte fácil. Lo que viene después es lo que decide si funciona:
- Las fotos y las descripciones. Cada producto necesita su foto decente y su texto. Con veinte referencias es una tarde; con quinientas, es un proyecto.
- Los envíos. Hay que decidir tarifas, plazos y qué pasa con lo que se rompe por el camino. Y son la primera causa de carrito abandonado.
- Las devoluciones. En la venta a distancia el cliente tiene derecho a desistir en un plazo legal, y eso hay que tenerlo escrito y cumplirlo.
- La pasarela de pago se lleva una comisión de cada venta. Es normal, pero cuenta con ello al poner los precios.
- Los textos legales son más largos que en una web normal: condiciones de venta, desistimiento, envíos y devoluciones.
Los números
Con nosotros, y sin IVA: web informativa 299 € y tienda online 599 €, las dos de pago único. El mantenimiento también se separa: 149 € al año la web y 299 € la tienda, alojadas con nosotros. La tienda cuesta más de mantener porque tiene más piezas que se actualizan y más cosas que pueden romperse un domingo.
La cuenta que conviene hacer es sencilla: ¿cuántos pedidos al mes tienen que entrar para pagar la diferencia? Si vendes con 15 € de margen, la diferencia de 300 € del primer año son veinte pedidos. Si crees que los vas a tener, adelante; si tienes que estirar mucho la cuenta para que salga, empieza por la web informativa y monta la tienda cuando el negocio la pida.
Todo el detalle está en cuánto cuesta una página web y en la página de precios.
El camino de en medio
Hay una tercera opción que funciona muy bien y casi nadie propone: una web informativa con el catálogo dentro pero sin carrito. Enseñas los productos con su foto y su precio, y el pedido se cierra por WhatsApp o por teléfono.
Cuesta como una web normal, no tiene comisiones ni devoluciones que gestionar, y sirve para saber si de verdad hay gente pidiendo. Si la hay, entonces sí: se monta la tienda, y ya sabes qué productos poner primero.
Cuéntanos qué vendes y te decimos cuál te conviene, aunque sea la más barata. Y te la enseñamos hecha antes de que pagues nada: pide tu web de muestra.

