Qué tiene que llevar la web de una clínica o una consulta

Qué tiene que llevar la web de una clínica o una consulta

Una clínica no vende un producto: vende confianza y tranquilidad. Y además tiene obligaciones que no tienen los demás negocios, tanto en lo que puede anunciar como en lo que hace con los datos de sus pacientes. Esto es lo que debe llevar su web.

Vale para una clínica dental, una fisioterapia, una consulta de podología, un centro de psicología o una óptica. Quien busca casi siempre llega con una molestia, con una duda o con miedo, y decide con criterios que poco tienen que ver con el diseño.

1 · Quién te va a atender

Esto es lo primero y lo que más pesa. Nombre y apellidos de cada profesional, su foto, su titulación y su número de colegiado. En sanidad, el «somos un equipo de profesionales» no vale: la gente quiere saber quién le va a meter la mano en la boca.

Si hay especialidades dentro del equipo, dilo: quién lleva la ortodoncia, quién los implantes, quién ve a los niños.

2 · Los tratamientos, explicados sin miedo

Cada tratamiento con su página, y escrito para el paciente, no para un compañero de profesión. Lo que la gente quiere saber es siempre lo mismo: qué es, si duele, cuánto dura la sesión, cuántas hacen falta, cuánto tarda en recuperarse y cuánto cuesta.

Contestar esas seis preguntas por escrito quita muchísimas llamadas y trae pacientes ya convencidos. Y sirve para posicionar: la gente busca «implante dental Mérida precio», no «odontología avanzada».

3 · Pedir cita, sin contar la vida en un formulario

Un formulario corto y un WhatsApp, como en cualquier negocio. Pero aquí hay una diferencia importante que casi nadie tiene en cuenta.

Los datos de salud son datos especialmente protegidos. El Reglamento General de Protección de Datos los mete en una categoría aparte, con más exigencias que un nombre y un teléfono. Así que el formulario de cita no debería preguntar por el motivo de la consulta ni por antecedentes médicos: con el nombre, el teléfono y cuándo le viene bien, sobra. Lo demás se habla en la consulta, que es donde tiene que hablarse.

Es más cómodo para todos y evita que la clínica esté guardando información delicada en el correo de la web.

4 · Lo que la ley te obliga a poner (y varía según dónde estés)

Aquí hay que ir con cuidado, porque la publicidad sanitaria no la regula una sola norma nacional: la desarrolla cada comunidad autónoma, y lo que vale en una no vale igual en la de al lado.

Lo que sí es común a casi todas:

  • El centro tiene que estar autorizado e inscrito en el registro de centros sanitarios de su comunidad.
  • Varias comunidades exigen que el número de registro sanitario aparezca en la publicidad, y una web es publicidad. Ponerlo en el pie no cuesta nada y te quita un problema.
  • Nada de prometer resultados ni de garantizar curaciones. Ni «resultados garantizados», ni «sin dolor», ni superlativos que no se puedan demostrar.
  • Cuidado con los testimonios de pacientes y con las fotos de antes y después: varias comunidades los restringen o los prohíben directamente en según qué tratamientos.

Consúltalo con la consejería de sanidad de tu comunidad o con tu colegio profesional antes de publicar. Nosotros montamos la web con el hueco preparado para esos datos, pero quien sabe qué exige tu comunidad es tu colegio, no tu diseñador web.

5 · Lo práctico, que quita llamadas

  • Horario real, incluidas las tardes y los sábados si abrís.
  • Si hay urgencias y cómo se avisa fuera del horario. Es de lo más buscado y casi nunca está.
  • Aseguradoras y sociedades con las que trabajáis. Mucha gente elige clínica exactamente por esto.
  • Financiación, si la ofrecéis.
  • Accesibilidad y aparcamiento: si hay rampa, si hay ascensor, si se puede aparcar cerca. Para pacientes mayores o con movilidad reducida decide la elección.
  • Primera visita: qué hay que llevar, cuánto dura y si es gratuita o no.

6 · Fotos de la clínica de verdad

La sala de espera, los gabinetes, el equipamiento y las caras del equipo. Enseñar que el sitio está limpio y es moderno vale más que cualquier frase sobre vuestro compromiso con la calidad.

Y ni una foto de banco de imágenes de una dentista rubia con un paciente sonriendo. Se reconocen al instante y transmiten justo lo contrario de lo que buscas.

Lo que sobra

  • El texto médico copiado de un manual, que no lo entiende nadie y encima está en todas las webs del gremio igual.
  • Las fotos de tratamientos desagradables en la portada.
  • El chat automático que pide síntomas: además de molesto, te mete en un lío de protección de datos.
  • Las promesas. Ni «sin dolor», ni «resultados garantizados».

Y como en todos los gremios, la ficha de Google al día: en sanidad las reseñas pesan muchísimo, y contestarlas —con cuidado de no confirmar nunca en público que alguien es paciente vuestro— es parte del trabajo.

¿Te la enseñamos hecha? Montamos la web de tu clínica con vuestros profesionales, vuestros tratamientos y vuestras fotos, funcionando entera, para que la veáis antes de decidir nada. Se pide aquí y no cuesta nada.

¿Hablamos de la tuya?

Te montamos una web de muestra con el nombre de tu empresa y tus datos, funcionando de verdad, para que la veas antes de decidir nada.

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