Quien te hizo la web ya no contesta, no sabes la contraseña o, directamente, un día la web dejó de salir. Casi siempre tiene arreglo, y el primer paso no es técnico: es saber qué pieza es la que te falta, porque cada una se recupera de una manera.
Una web son tres piezas, y se pierden por separado
Cuando alguien nos dice «he perdido mi web», casi nunca ha perdido las tres cosas. Lo primero es averiguar cuál:
| Pieza | Qué es | Si la pierdes |
|---|---|---|
| El dominio | El nombre: tunegocio.es | La web deja de salir con tu nombre, aunque siga existiendo |
| El alojamiento | El sitio donde viven los ficheros | La web desaparece el día que se deja de pagar |
| El acceso | El usuario y la contraseña para editarla | La web sigue ahí, pero no puedes tocar nada |
De las tres, la que importa de verdad es el dominio. Con el dominio a tu nombre, todo lo demás se puede rehacer; sin él, puedes tener la web perfecta y que nadie llegue a ella.
Si solo te falta la contraseña
Es el caso fácil, siempre que el correo de la cuenta sea tuyo.
- En WordPress, entra en
tunegocio.es/wp-adminy pulsa «¿Has perdido tu contraseña?». Llega un enlace al correo del usuario y listo. - En Wix y plataformas parecidas, igual: «¿Olvidaste tu contraseña?» en la pantalla de entrada.
El problema aparece cuando el correo de la cuenta no es tuyo: es el de la agencia, el del sobrino o uno que ya no existe. Entonces el enlace de recuperación le llega a otro. En WordPress tiene arreglo desde el alojamiento, que permite cambiar el correo y la contraseña de cualquier usuario sin pasar por el correo; por eso importa tanto el siguiente apartado. En Wix, en cambio, la web vive dentro de la cuenta de quien la abrió, y pasarla a otra cuenta lo tiene que iniciar el propietario desde la suya: sin él, no hay transferencia.
Si quien la hizo ya no contesta
Por orden, porque el orden importa:
- Comprueba a nombre de quién está el dominio. Se hace en dos minutos y lo contamos paso a paso en quién es el dueño de tu dominio. Si el titular eres tú, estás en buena posición aunque no tengas ni una clave: el dominio es tuyo y tienes derecho a llevártelo a otro proveedor. En los
.com, la norma de ICANN obliga al proveedor a darte el código de autorización para trasladarlo en cinco días como mucho desde que lo pides. - Mira cuándo caduca. Si caduca pronto y nadie lo renueva, lo pierdes. Es lo primero que hay que asegurar.
- Averigua dónde está alojada y a nombre de quién está ese contrato. Si está a nombre del que la hizo y deja de pagarlo, la web se apaga en la siguiente renovación.
- Consigue una copia antes de que eso pase. Con acceso al alojamiento se saca en una tarde; sin él, al menos el contenido se puede rescatar (lo contamos abajo).
Lo que no conviene hacer es esperar. Estas cosas no se estropean de golpe: se estropean el día que vence algo que nadie está mirando.
Si la web ya no está
Se cayó, caducó el alojamiento o la plataforma cerró. Aun así, casi nunca se pierde todo:
- El dominio caducado se puede recuperar unos días o unas semanas, según la extensión y pagando un recargo. Pasado ese plazo queda libre, y hay quien se dedica a comprar dominios con historia. Si te pasa, llama hoy a tu proveedor, no el lunes.
- El contenido suele estar en el archivo de internet (web.archive.org), que guarda copias de millones de webs. Escribes tu dirección y ves las fechas en que la fotografió. No te devuelve la web funcionando, pero sí los textos y muchas de las fotos, que es lo que más cuesta rehacer.
- Tu ficha de Google sigue viva aunque la web se caiga, con sus reseñas y sus fotos. Eso no se pierde con la web; lo contamos en se cerró tu web gratis.
La caché de Google, que antes servía para ver la última versión de una página caída, ya no existe: Google la retiró en 2024. Hoy el archivo de internet es el sitio donde mirar.
Cómo evitar que te vuelva a pasar
Cuatro cosas, y ninguna es técnica:
- El dominio, a tu nombre. Siempre, desde el primer día.
- El correo de las cuentas, tuyo. Es el que recibe los enlaces para recuperar las contraseñas.
- Las claves, en tu poder, aunque no las vayas a usar nunca.
- Una copia de seguridad fuera del alojamiento, y que alguien compruebe de vez en cuando que se puede restaurar. Lo explicamos en copia de seguridad de tu página web.
Si vas a encargar una web nueva, pregúntalo antes de pagar. Son tres de las siete preguntas antes de contratar una página web.
Preguntas que nos hacen
No tengo nada: ni claves, ni sé dónde está. ¿Se puede recuperar?
Casi siempre se puede averiguar dónde está: el dominio dice quién es el titular y a qué proveedor pertenece, y la propia web deja rastro de dónde está alojada. A partir de ahí depende de a nombre de quién esté cada cosa. Lo peor que puede pasar es tener que rehacerla con el contenido rescatado, que es mucho menos que empezar de cero.
¿Puede quedarse con mi web quien me la hizo?
Si el dominio y el alojamiento están a su nombre, en la práctica los controla él, aunque la web la pagaras tú. Qué es de quién lo dice lo que se firmara o se acordara; si hay conflicto, eso ya es cosa de un abogado. Por eso lo primero es comprobar el dominio: es lo que decide si te puedes ir.
¿Y si mi web era de Wix o de otra plataforma parecida?
Si la cuenta es tuya, recuperas la contraseña y ya está. Si la abrió otra persona, la web vive dentro de su cuenta y tiene que ser ella quien te la pase. Si eso no es posible, se rehace fuera con el contenido que se pueda rescatar.
¿Cuánto cuesta recuperarla?
Depende de qué pieza falte. Mirarla es gratis: nos dices la dirección y te contamos qué hay, a nombre de quién está y qué haría falta. Si hay que ponerla en orden, se presupuesta antes de empezar.
Si ya la has recuperado y no quieres volver a pasar por esto, eso es justo lo que hace el mantenimiento, también para webs que no hemos hecho nosotros: lo que cuesta al año, desglosado, está en cuánto cuesta mantener una página web.

