La Carta · bares y restaurantes

Mándanos una foto de tu carta y te la devolvemos en el móvil, con su QR

La montamos nosotros —platos, precios y alérgenos— y la ves antes de pagar nada; si te sirve, 99 € al año. Se abre apuntando con la cámara, va en castellano, catalán, euskera, gallego e inglés, lleva tu logotipo dentro del código y la cambiamos nosotros el día que tú digas: aquí no hay ningún programa que aprender. Si tu web ya está alojada con nosotros, la carta no se paga.

99 €al año Unos 8 € al mes. Ahí va todo: el alojamiento, los alérgenos y los cambios
Sin montaje La montamos nosotros y no se paga aparte. El QR y el archivo para imprimir, también dentro
Incluida Si tu web está alojada con nosotros. Con mantenimiento, los cambios también

Nuestra carta

Código QR que abre la carta de ejemplo de Tu Bar

Apunta con la cámara del móvil

Este de aquí funciona: pruébalo

Cómo se usa

Tú no tienes que aprender nada

No hay panel al que entrar ni contraseñas que recordar. Nos lo dices y lo hacemos nosotros.

1

Nos mandas tu carta

Como la tengas: una foto de la pizarra, el papel que repartes, un PDF o un mensaje de WhatsApp. Nosotros la pasamos a limpio.

2 Aquí no pagas nada todavía

La montamos y te enseñamos el QR

Ves tu carta hecha, en tu móvil, con tus platos y tus precios. Y el código con tu logotipo dentro. Si no te convence, ahí se queda.

3

Lo imprimes y a la mesa

Te lo damos en un archivo grande, para el cartelito de la mesa, la puerta o un cartel entero. Y cuando algo cambie, nos lo dices.

Nuestra carta

El mismo código QR, con el emblema de la marca en el centro

Apunta con la cámara del móvil

Así queda el cartelito de la mesa

El código QR de tu menú va de regalo, y no es un QR cualquiera

El de un generador gratuito sale con la marca del que lo hizo, en pequeño y borroso, y al ampliarlo para un cartel se ve a cuadros. El tuyo lo hacemos aquí.

  • Con tu logotipo en medio, sobre su propio fondo para que no se ensucie con el código
  • En archivo grande: vale igual para un cartelito de mesa que para un cartel de la puerta
  • Con corrección de errores alta: sigue leyéndose aunque se raye, se manche o le dé un reflejo
  • Comprobado con lector antes de dártelo: que se vea bonito y que se lea no es lo mismo
  • No caduca cuando cambias la carta: cambia lo que hay dentro, no el código. Se imprime una vez
  • Un solo código para todo: no hay un QR por idioma. El cliente abre el mismo y ahí elige lengua, aspecto y tamaño de letra
  • Y tampoco caduca si el día de mañana te haces la web: el mismo código pasará a llevar a tu dirección nueva. No hay que reimprimir nada

Un QR lleva siempre a una dirección concreta, y la tuya es elconstructordepaginas.com/bares/tu-bar. Esa dirección la dejamos apuntando adonde haga falta: si el día de mañana te haces la web de tu bar con tu propio dominio, el cartelito de las mesas sigue funcionando igual. Está montado así a propósito, para que lo que imprimas hoy no se te quede viejo.

Cuando contratas

Esto es lo que te llega para imprimir

Tres piezas con el nombre de tu bar y tu código, listas para la copistería. Y ni una palabra de publicidad nuestra: esto lo lee tu cliente, no tú.

Cartel de mesa de «Tu Bar» con el código QR de su carta
Para la mesaA6 · 105 × 148 mm, del tamaño del portamenús
Cartel de escaparate de «Tu Bar» con el código QR de su carta
Para la puertaA5 · 148 × 210 mm, para el escaparate o la entrada
Pegatina cuadrada de «Tu Bar» con el código QR de su carta
Para la barraPegatina de 70 × 70 mm, o para la carta de papel que ya tienes

Las tres van en PDF para la imprenta —que sale a cualquier tamaño sin perder nitidez— y en imagen, para mandarla por WhatsApp. Y aparte va el código suelto, en PDF, imagen y vectorial, por si lo quieres en una lona, en la carta de papel o en la furgoneta. No se paga ninguna: van con los 99 € del primer año.

Estas de aquí arriba son las de la carta de muestra: el código funciona, ábrelo con la cámara.

Un mensaje. Eso es todo lo que hay que hacer

Los cambios los metemos nosotros: aquí no hay panel que aprender

Es lo que separa una carta digital de un PDF colgado: que esté al día. Y para que lo esté no hace falta que te sientes con un ordenador, porque no vas a tener tiempo.

  • La tapa del día, el menú de la feria, un plato que se ha acabado
  • Subir o bajar precios, cambiar un nombre, quitar lo que ya no se hace
  • Fotos nuevas de los platos
  • Los horarios de Navidad, Semana Santa o la feria
  • Los alérgenos, que van plato a plato y son los primeros que se quedan viejos

Avísanos con 48 horas, como mínimo. Nos lo mandas por WhatsApp como te venga bien —escrito, una foto de la pizarra o un audio— y lo dejamos puesto. Ese margen es para montarlo y repasarlo, no para hacerte esperar: si un día es una urgencia de verdad, se dice y se ve.

Los cambios van dentro de los 99 € al año, hasta doce al año —uno al mes largo, que es más de lo que cambia una carta de bar—. Y un cambio es un mensaje, con todo lo que traiga dentro: si nos dices de una vez que suba el solomillo, que quites las migas y que cambie el horario del domingo, eso es uno. Hablamos de cambiar lo que pone la carta: platos, precios, fotos y horarios. Rehacerla entera de arriba abajo ya es otra cosa, y se dice antes.

Los alérgenos, plato a plato

Es lo único de todo esto que no es cuestión de gusto: la información sobre alérgenos tienes que tenerla a mano del cliente —lo dice el reglamento europeo 1169/2011, y en España el Real Decreto 126/2015—. La mayoría de los bares la llevan en una carpeta detrás de la barra, y ahí no la ve nadie.

  • Debajo de cada plato, en su carta, donde la está mirando
  • Se cambia cuando cambia el proveedor, que es cuando de verdad cambia: te acuerdas de decírnoslo y lo metemos
  • Sin carpetas, sin hojas plastificadas y sin tener que buscar nada mientras hay gente esperando

Que conste: los alérgenos de cada plato nos los dices tú, que eres quien sabe lo que lleva tu cocina. Nosotros los ponemos donde se ven y los mantenemos al día. Y en la carta va siempre la línea de avisar en cocina si alguien tiene una alergia, que es lo que hace todo el mundo y lo que hay que seguir haciendo.

Lo ve el cliente sin preguntar

Todo dentro de los 99 €

La misma carta, como la necesita cada uno

El idioma, el aspecto y el tamaño de la letra los elige quien la abre. Y si su móvil pide más contraste, la carta se ajusta sola.

Los tres, en la propia carta y a un toque

Los tres ajustes y los cinco idiomas van dentro de los 99 € al año. ¿Tu clientela pide alguno más? Se añade por 29,90 € una sola vez, y la renovación sigue siendo de 99 €.

  • Cinco idiomas: castellano, catalán, euskera, gallego e inglés, en la misma página y con el mismo QR
  • Blanca u oscura: a mediodía en la terraza se lee mejor la blanca; de noche, o con el móvil casi sin batería, la oscura no deslumbra
  • La letra, en tres tamaños —hasta un tercio más grande—, para el cliente que ha salido sin las gafas. Que en una carta pasa a diario
  • Y si el móvil pide más contraste —ese ajuste que traen todos en accesibilidad— la carta se refuerza sola: el texto secundario y las líneas se van al máximo, sin que el cliente toque nada
  • Los alérgenos van traducidos uno a uno, no solo los nombres de los platos
  • Los nombres de tus platos se respetan: unas migas extremeñas se llaman igual en las cinco. Lo que se traduce es lo que hay que entender, no lo que da nombre a la casa
  • Cambias un plato y cambian todas a la vez. No hay una versión que se quede vieja

Y los colores de tu carta no se dan por buenos: antes de publicarla se mide que la letra se lea sobre el papel elegido, y si un color tuyo no llega, se usa el de la casa. Un tono bonito que no se lee en una terraza con sol no sirve de nada.

Una nota honesta sobre los alérgenos en catalán, euskera y gallego: el reglamento europeo que fija los catorce (UE 1169/2011) se publica en veinticuatro idiomas y ninguno de esos tres está entre ellos, así que no hay una lista de la que copiar los nombres. Los hemos tomado de las fuentes normativas de cada uno —la Agència Catalana de Seguretat Alimentària para el catalán, y los diccionarios normativos para el euskera y el gallego— y van fijos en el programa: no los traduce nadie a ojo cada vez. La información de partida, como siempre, es la que nos da el bar.

Así se ve en una carta de verdad: la de Módulo R, en Mérida

Cuatro pantallas de la misma carta, hechas en un móvil: tal cual se abre, con los ajustes abiertos, con los idiomas desplegados, y en inglés con la vista oscura. Es la carta real de la cafetería, que nos deja enseñarla.

La carta de Módulo R en el móvil: logotipo, dirección, horario y la sección de café y bebidas con sus precios
Tal cual se abre desde el QR
La misma carta con el panel de ajustes abierto: compartir, idioma, aspecto blanca u oscura y tamaño de la letra
Los ajustes, en la propia carta
El menú de idiomas desplegado: castellano, English, català, euskara y galego
Los cinco idiomas, a un toque
La carta en inglés y con la vista oscura: Breakfast, Opening hours, Coffee and drinks
En inglés y con la vista oscura

Ábrela en tu móvil y prueba los ajustes tú mismo. Los precios y el horario son los suyos.

Lo que cuesta

Tres supuestos y ya está

Precios sin IVA. El QR y el archivo para imprimir no se pagan en ninguno de los tres.

La Carta

No hace falta que tengas web ni que la quieras. Te damos una dirección propia, montamos ahí tu carta y el QR lleva a ella. Los cambios los metemos nosotros.

  • Tu dirección: elconstructordepaginas.com/bares/tu-bar, con alojamiento incluido
  • Tu carta entera, con secciones, precios y alérgenos
  • El QR con tu logotipo, en archivo de imprenta
  • Hasta 12 cambios al año —un cambio es un mensaje—, avisando con 48 horas
  • En cinco idiomas —castellano, catalán, euskera, gallego e inglés—, con vista clara u oscura y tres tamaños de letra, a elección del cliente
99 €al año, unos 8 € al mes
sin montaje ni alta · IVA aparte
La quiero

Ya tienes web con nosotros

Si tu web vive en nuestros servidores, la carta va dentro y no se paga aparte. Y si además llevas el mantenimiento, los cambios de la carta entran en él.

  • La carta y el QR, incluidos
  • Con mantenimiento, también los cambios
  • Sin nada que pagar aparte
Incluidacon tu alojamiento Que me cuenten

Web + Carta

La web entera de tu bar —para que te encuentren en Google, con tus fotos, tu historia y tu dominio— y la carta dentro, con sus cambios. Una sola factura al año.

  • Tu web completa, con tu dominio y tres correos
  • La carta y el QR, dentro, y sus cambios en el mantenimiento
  • Actualizaciones, copia cada noche y los cambios pequeños de la web
  • El mismo código de las mesas sigue valiendo
299 € + 199 €/añola web una sola vez, y cada año el dominio, el alojamiento, la carta y el mantenimiento · IVA aparte Verla antes, gratis

Dicho de otra forma: si ya eres cliente, la carta no la pagas

Todavía no tienes nada con nosotros 99 € al año, sin montaje
Tu web está alojada con nosotros 139 € al año La carta va incluida
…y además llevas el mantenimiento 199 € al año en total, con el alojamiento dentro Incluida, y los cambios también

Fíjate en una cosa: de 99 € al año por la carta a 139 € por la web entera hay 40 € de diferencia, y ahí dentro la carta ya no se paga. El código QR no se paga nunca, y sigue valiendo aunque des ese salto. Y si quieres tenerlo todo con una sola factura, el pack Web + Carta: 299 € la web y 199 € al año con dominio, alojamiento, carta, sus cambios y el mantenimiento. Ver todos los precios

Lo que preguntan siempre

¿En qué idiomas sale la carta?

En castellano, catalán, euskera y gallego, y en inglés. Van las cinco de serie, en la misma página y con el mismo código QR —el cliente elige la suya al abrirla—, y los alérgenos van traducidos también. Los nombres propios de tus platos se respetan tal cual: unas migas extremeñas se llaman igual en las cinco. Si necesitas además francés, portugués, alemán o italiano, se añade.

Tengo clientes mayores. ¿Se puede ver la letra más grande?

Sí, y lo hace el cliente sin pedirle nada a nadie: la carta lleva tres tamaños de letra —el normal, uno un 15 % mayor y otro un 32 %— con un botón en la propia carta. Y también se puede pasar a vista oscura, que es la que se agradece de noche o en una terraza con poca luz. Es lo mismo que hace la carta de papel cuando alguien la aleja para leerla, pero de verdad. Y hay algo que ni siquiera hay que pedir: si el móvil de esa persona tiene encendido el ajuste de más contraste, la carta lo nota y se refuerza sola. Todo dentro de los 99 €: no hay versión de pago.

¿Mis clientes tienen que descargarse algo?

No. Apuntan con la cámara del móvil, sale un aviso y se abre la carta. Funciona igual en iPhone y en Android, y no hace falta instalar ninguna aplicación ni dar ningún dato.

No tengo web. ¿Puedo tener la carta igual?

Sí, y es lo más habitual. Te damos una dirección propia dentro de nuestra web —elconstructordepaginas.com/bares/tu-bar— y ahí vive tu carta. El QR lleva a esa dirección. No hay que contratar dominio ni alojamiento ni nada por separado: eso está incluido en los 99 € al año.

¿Hay que pagar algo por montarla?

No. Nosotros pasamos tu carta a limpio como nos la des —la pizarra, un papel, un audio—, la ordenamos por secciones, ponemos los alérgenos plato a plato, hacemos tu QR y comprobamos con un lector que se lee de verdad. Eso no se cobra aparte: son 99 € al año y ahí está todo, también el alojamiento y los cambios.

¿Y si dentro de un año quiero la web entera?

Pues das el salto y la carta deja de pagarse, porque va dentro de la web: de 99 € al año pasas a 139 €, cuarenta euros de diferencia. Y lo importante, el cartelito que tengas en las mesas sigue valiendo: dejamos tu dirección de ahora apuntando a la nueva. No hay que reimprimir nada.

¿Los alérgenos los ponéis vosotros?

Los ponemos en la carta, debajo de cada plato, pero decirnos cuáles lleva cada uno te toca a ti: eres quien sabe lo que entra en tu cocina y quién te lo sirve. Nosotros los colocamos donde se ven y los cambiamos cuando nos digas —cambiar de proveedor es justo cuando hay que tocarlos—.

¿Y quien no se maneja con el móvil?

La carta de papel no se tira. Esto es para el que llega, se sienta y quiere mirar mientras le atienden. Lo normal es tener las dos cosas.

¿Tengo que darles el QR también a mis camareros?

No hay nada que gestionar por dentro. El código es uno solo y siempre lleva a tu carta al día: lo imprimes y ya está. Los cambios los hacemos nosotros.

¿Puedo tener platos con foto y otros sin ella?

Sí. Mándanos las fotos que tengas de lo que quieras destacar y el resto va con su nombre y su precio, que es como está la mayoría de las cartas.

¿Y si no tengo logotipo?

Si tienes un rótulo, una servilleta o una tarjeta, con eso trabajamos: hemos sacado la marca de un bar de la foto de su propio rótulo. Si no hay nada, el QR sale con el nombre del bar dentro.

¿Esto es un compromiso de años?

Es un año y no hay permanencia. Si al terminar no quieres seguir, no sigues.

Y si prefieres leer antes de preguntar: qué tiene que llevar la web de un bar o un restaurante.

Mándanos una foto de tu carta

Con eso nos basta para empezar. Te la montamos, la ves en tu móvil y decides con ella delante. No hay que pagar nada por mirarla. Estamos en Mérida, y trabajamos con bares y restaurantes de toda España: como la carta se monta con una foto, da igual dónde tengas el local.