Qué tiene que llevar la web de una tienda de barrio

Qué tiene que llevar la web de una tienda de barrio

«¿Para qué quiero yo una web, si mis clientes son los del barrio?» Precisamente por eso. Los del barrio también miran el móvil antes de salir de casa, y lo que buscan es si tienes lo que necesitan y si estás abierto.

Vale para una tienda de ropa, una ferretería, una papelería, una tienda de animales, una frutería o una de puericultura. Y no, casi ninguna necesita una tienda online: necesita que la encuentren y que la elijan.

1 · Qué vendes exactamente

Parece obvio y es lo que peor está. «Artículos de regalo» no le dice nada a nadie. Lo que funciona es la lista concreta: las marcas que trabajas, las familias de producto, las tallas que tienes, lo que puedes encargar aunque no esté en tienda.

Porque la búsqueda real de la gente es «dónde comprar tal cosa en Mérida». Si esa cosa está escrita en tu web, apareces. Si solo pone «artículos de regalo», no apareces nunca.

2 · Un escaparate, no un catálogo

No hace falta subir las quinientas referencias con su precio y su stock: eso es una tienda online y es otra decisión y otro presupuesto.

Con veinte o treinta productos bien elegidos basta: lo más vendido, lo más caro, lo que te diferencia y las novedades. Cada uno con su foto y su precio, y el pedido que se cierre por WhatsApp o pasándose por la tienda.

Funciona sorprendentemente bien: la gente ve que tienes lo que busca y va a por ello. Que es exactamente lo que quieres.

3 · El WhatsApp, que es tu verdadero mostrador

En comercio de barrio, la mitad de las ventas empiezan con un «¿tienes esto?» por WhatsApp. Ten el botón bien visible en todas las páginas y contesta con foto: es lo más parecido a enseñar el género que hay a distancia.

Y si haces reservas o apartas producto, dilo. «Te lo aparto hasta el sábado» es una frase que vende sola.

4 · Horario y dónde estás, en letras grandes

El horario con las horas exactas, si cierras a mediodía y qué haces los sábados por la tarde. La dirección con enlace al mapa y, si hay, dónde aparcar.

Y una cosa que en el comercio pequeño importa más que en ningún sitio: los cambios de horario. Rebajas, campaña de Navidad, la feria del pueblo, las vacaciones de agosto. Que estén actualizados, porque es cuando más gente lo mira.

5 · Por qué tú y no la web grande

Aquí está tu ventaja y casi ninguna tienda la escribe. Contra un gigante de internet no compites en precio, pero sí en todo lo demás, y hay que decirlo claro:

  • Lo tienes hoy. Nada de esperar tres días.
  • Se puede ver, tocar y probar antes de pagar.
  • Asesoras. Sabes qué talla le va a ese niño y qué tornillo aguanta esa balda.
  • Si falla, se arregla aquí, sin embalar nada ni pelearse con un formulario de devolución.
  • Conoces a tus clientes y les guardas lo que les gusta.

Escríbelo en la web con esas palabras. Es tu argumento más fuerte y suele estar sin usar.

6 · Fotos de tu tienda

El escaparate, los estantes llenos, el mostrador y tu cara detrás. En el comercio de barrio, la cara del que atiende es la marca: la gente vuelve por ti, no por el logotipo.

Y si la tienda lleva años, dilo con el año: «Desde 1987 en la calle Santa Eulalia» es la clase de frase que no puede copiar ninguna web grande.

Lo que sobra

  • El catálogo entero del proveedor, con sus fotos genéricas y sus referencias.
  • La portada con una foto de una calle comercial que no es la tuya.
  • Un carrito de la compra que nadie va a atender.
  • El «síguenos en redes» enlazando a un perfil sin publicar nada desde hace dos años.

Y lo de siempre, que en comercio de barrio es lo que más rinde de todo: la ficha de tu negocio en Google, con las fotos al día y el horario correcto. Mucha gente no llegará nunca a tu web, pero sí verá tu ficha.

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